La estatua de Jorge Sepúlveda, que Santander le ha homenajeado por sus canciones dedicadas al Mar.

 

 

Grego como buen profesional, mientras nosotros paseábamos para hacer las fotos, el cuidaba el coche, y luego se movía 200 metros para ir a nuestro encuentro. ¡Fue todo un detalle!

Aquí, cuando yo tenía unos quince años, me hice una foto con compañeras de estudios.  Paty cogió valentía y se subió para hacérsela. Yo imposible en mí estado.

 

Al fondo el Club Naútico.

Este palacete le encantó a Paty

En Los Jardines de Piquío.