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LAS OLAS, EL MAR Y YO

(Este poema fue recitado en la radio por Nacho Novo)
Es el Primer poema que escribí de más de cincuenta versos. Apenas tenía 15 años, por ese motivo es muy especial para mi.

 

Ayer apenas te vi,

caminando sola, mis pasos dirigí,

a la soledad de la noche,

a la orilla del mar.

 

En silencio contemplé,

las olas al chocar,

y el rumor del agua mar.

 

Sola, sola, sin nadie más,

permanecí unos momentos,

pensando...

¿qué será el más allá?.

 

Volvieron mis pensamientos,

volvieron mis recuerdos,

su imagen me envolvió y

pensé...

Un recuerdo bueno,

vale más que un mal momento.

 

El romper de las olas,

en la arena se posaban,

y la espuma blanca y pura,

formaba como un manto 

de nácar y de púrpura.

 

El susurro de esas olas,

cantaban una canción,

que es el mayor tesoro,

que guardo en mi corazón.

 

Un solo momento invadió mí corazón,

recordando aquel día,

que tu recogiste mí cuerpo,

¡qué escalofrío sentí!,

¡Qué ahogo me invadió!,

de nuevo sentía tus manos

en mí cuerpo alrededor.

 

La luna me ilumina,

sentí tu rostro acariciar,

y solo de pensar,

que eso nunca ocurrirá,

una lágrima tontona resbala sin cesar,

cayendo lentamente al suelo,

llevándoselas, el agua mar.

 

Una tras otra cayeron,

el mar las recogió,

llevándolas y mezclándolas,

con el resto de sus aguas,

lejos de mí las llevó.

 

De nuevo tu imagen,

¿dónde estarás?,

si tu supieras esto,

pero nunca lo imaginarás,

esto que por ti yo siento,

no lo sabría explicar.

 

Aquí sola en la playa,

contemplando el mar,

sentada sobre la arena,

miro sin ver, queriendo saber,

si algo ocurrirá.

 

No me di cuenta en mí soledad,

de lo tarde que era,

de lo sola que estaba,

solo tu me acompañas,

y ya puedo decir:

 "Sola no me encuentro,

conmigo alguien está,

él con su recuerdo,

TU, DIOS MÍO, con tu ayuda estás.

 

Una ola ha vuelto a mí,

tan cerca se paró,

que me pareció oír,

hablar alguien a mí lado,

alguien que me dijo así:

"Linda es la noche, 

sola tu no estás,

nosotras te acompañamos,

vuelve una vez más.

 

Con nuestro sonido haremos,

una dulce melodía,

que invada tu corazón,

y mueva tu rebeldía".

 

"Vuelve una vez más,

vuelve amiga mía,

que yo te ayudaré y sabré comprender,

algo que tus labios digan,

algo que en tus manos muestres,

algo que esos ojos claros,

solo AMOR ENVUELVEN."

 

Yo con mí sonido,

El mar, con su grandeza,

quizá hagamos saber un día,

a ese querer,

que pase por aquí,

y mire el lugar, donde...

tú un anochecer, sola te encontrabas,

pensando....

¿Que estará haciendo él?.

 

Me vuelvo amiga mía,

El Mar me está llamando,

pero te prometo volver,

el día que tú de nuevo,

estés aguardando,

que alguien te comprenda."

 

"Me vuelvo, amiga mía,

mis hermanas, "Las Olas",

me están llamando

para formar todas juntas,

el paisaje que solo Dios ha formado".

 

Y vuelven las olas,

al chocar en la playa,

se acercan lentamente,

queriendo acariciarme,

como queriendo decirme:

"Nosotras estamos contigo,

siempre que nos llames,

y te acerques a esta playa

que sabe más de ese amor,

que has hallado y no saben valorar.

 

Ese querer un día lo sabrá,

quizá sea demasiado tarde,

pero tu querida niña,

sin tu inocencia perdida,

entregas tu primer amor,

y lo guardas en el corazón.

 

Contempla esta naturaleza

que Dios ha creado,

para que ojos como los tuyos,

con amor y pureza,

los mire y comprenda:

¡Dios Existe, lo hizo por ella!.

 

Derrama esas lágrimas,

que en tus ojos brotan,

déjalas resbalar por tus mejillas,

piensa que lindo es amar,

aunque tu ahora no lo sepas,

esas lágrimas como perlas,

de tus ojos se separan,

pero algún día volverán.

 

Reza y piensa,

quizá a él le pase igual,

aunque tu ahora no lo concibas,

y no lo quieras creer,

puede sentir por ti algo,

que nació y vio crecer,

poco a poco como las plantas,

como la luz del sol al Amanecer.

 

Eso que por ti sentía,

lo vio florecer día tras día,

al ver tu inocencia,

al ver tu niñez,

al comprobar que algún día,

te enseñará a querer.

 

Quizá pase mucho tiempo,

quizá no lo puedas vivir,

quizá el con su orgullo

deje morir, 

amor como el tuyo

tan fuerte e intenso,

que os podría unir.

 

Piensa, querida niña,

que Dios no te abandona,

te rodea con sus brazos,

y te acoge en su poder,

y pase lo que pase,

quizá sea por tu bien.

 

Aquí nos tienes a nosotras,

LAS OLAS EN EL MAR,

nos separamos lentamente,

para chocar en la arena de la playa

y volver AL GRAN MAR.

@ Katy Domínguez Gómez

 

 

 

 

 

 

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